Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y con la puerta cerrada ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público (Mateo 6:6).
Este versículo nos muestra que en Jesús tenemos una comunión íntima con el Padre, y en este pasaje el Señor les enseña a Sus discípulos, y a todos nosotros, la oración del Padre Nuestro. Martín Lutero, en el Catecismo Menor, escribe que: “No hay oración más noble sobre la tierra”. En ella podemos hablar con Dios, en la misma manera que los hijos se acercan a sus padres.
El Señor nos llama a la oración continua y promete que Él siempre estará atento a nuestra súplica. Dios nos recuerda todos los días que somos Su creación y nos provee todo lo que necesitamos: casa, comida, vestido, calzado, bebida, y esto lo hace porque grande es Su misericordia.
La oración en secreto nos permite desarrollar una relación más profunda y personal con Dios, es buscar la presencia de Dios en la intimidad.
Aunque a menudo no oramos como debiéramos, Dios sigue escuchando nuestras súplicas y Jesús es Su respuesta a todas ellas. Cristo, exaltado entre todas las naciones, no es solo un Rey glorioso, sino también un Salvador cercano, quien por su Espíritu Santo trae nuestras peticiones a Dios, y nos ha abierto la puerta a la presencia con el Padre.
Para reflexionar:
• ¿Por qué el Padre Nuestro es “la oración más noble sobre la tierra”?
Diaconisa Rebeca Franco
Señor, me has llamado a orar en lo secreto, en Tu bondad escucha mi oración. Amén.


