Devocional “Jesús resucitado transforma tu dolor”

El texto para hoy lo encontramos en el Salmo 30 … versículo 11 … donde dice:
Entonces tú cambiaste mi tristeza en baile. Me quitaste el luto y me vestiste de alegría (Salmo 30:11 PDT). 

David había pasado por una enfermedad tan seria que pensó que iba a morir. Él mismo reconoce que antes se sentía firme, casi intocable (v. 6), pero su mundo se sacudió de repente. ¿Te ha pasado algo así? Su salud se quebró, su fuerza falló y quedó vulnerable, asustado, clamando al borde de la muerte. Entendió cuán dependiente era del Señor. Y allí Dios intervino: lo levantó, lo sanó, lo rescató. 

David celebró que Dios lo rescató del borde de la muerte… y nosotros hoy celebramos que Jesús entró en la muerte misma y salió victorioso. Venció el pecado, la culpa, la muerte y todo dolor que amenaza nuestra esperanza. 

Juan 16:20 dice que nuestra “tristeza se convertirá en gozo”, y el Salmo 147:3 que: “Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas”. Y es que Cristo no ignora tu dolor—lo transforma. 

Así que hoy, en tu vida real—con tus rutinas, tus responsabilidades y hasta en las cosas bonitas que Dios te ha regalado, Jesús resucitado sigue tomando lo que duele y transformándolo por Su gracia. Y así como David descubrió que su seguridad estaba en el Señor y no en sí mismo, tú también puedes apoyarte en la obra objetiva de Cristo: tu Bautismo que te une a Su vida, Su Palabra que te consuela y Su Santa Cena que te fortalece. Es ahí, en esos medios concretos, donde el Resucitado aplica Su victoria a tu historia hoy, cambiando lamento en baile, desatando el luto y vistiendo de alegría. 

Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo? 

Vivo sin negar el dolor, pero sin quedarme atrapado en él. Capacitados por el Espíritu, podemos vivir confiando en que Jesús resucitado toma lo que hoy pesa, hiere o duele y, por Su gracia, lo va transformando a Su tiempo. 

Para reflexionar:
*¿Dónde has visto a Cristo transformar el luto y vestir de alegría?
*¿A quién deseas encomendar para que Jesús transforme su lamento en baile?

 

Diaconisa Noemí Guerra

Oremos: Padre nuestro, gracias porque Jesús resucitado ha cambiado nuestro lamento en baile; ha desatado nuestro luto y nos ha vestido de alegría. Amén.

Leave a comment