Es de común frecuencia que no pensemos muy seguido en nuestro futuro después de este peregrinar en esta tierra, sin darnos cuenta sentimos que tenemos tiempo para hacer todas las cosas que queremos hacer, y de vez en cuando nos vemos tentados a cometer pecados con la esperanza de plantear nuestro arrepentimiento, y recibir perdón casi en cualquier ámbito de creencia, aquellos que consideran recibir perdón mediante su esfuerzo, se esforzaran más, aquellos que siente que el perdón es un regalo gratuito que viene de lo alto por medio del sacrificio de Jesús, se ven tentados a producir el arrepentimiento, sin embargo esto no es así, no olvidemos que la salvación viene de lo alto, de lo alto vine tu santidad, y el estar preparados, así que es provechoso que dé en cuando prestemos atención a este llamado al que todos por igual estamos incluidos.
No estamos llamados a bajar a la tumba, sino a subir a los cielos. Nuestros espíritus nacidos del cielo deberían anhelar su aire nativo. Sin embargo, la convocatoria celestial debe ser el objeto de una espera paciente. Nuestro Dios sabe mejor cuándo decirnos «Subid acá». No debemos desear adelantarnos al período de nuestra partida. Sé que el amor fuerte nos hará llorar.
Lectura Bíblica: Apocalipsis 11:12
Oración: Padre hazme pensar en mi morada celestial, para fijar la mirada en ti donde mi salvación, amén.


