Devocional “Jesús resucitado te saca del desánimo”

El texto para hoy lo encontramos en el Salmo 34 … versículo 18 … donde dice:
Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, Y salva a los abatidos de espíritu (Salmo 34:18 NBLA). 

David venía de un episodio difícil y humillante. Estaba huyendo de Saúl, que quería matarlo, y en su desesperación buscó refugio en Gat, la tierra de los filisteos, enemigos de Israel y hogar de Goliat. Apenas llegó, los siervos del rey Aquis lo reconocieron como el guerrero famoso que había vencido a miles. Temiendo por su vida, David fingió estar loco para que no lo mataran. El rey lo expulsó, y David logró escapar con vida. Fue después de ese momento tenso, vergonzoso y peligroso que David declaró: “El Señor está cerca de los quebrantados de corazón”. Habla desde la experiencia propia. 

Tú y yo conocemos lo que es enfrentar días donde el ánimo se nos va al piso. A veces cargamos silencios, preocupaciones que no compartimos, agotamientos que no se ven desde afuera o momentos vergonzosos. Hay temporadas donde el corazón se cansa, aunque uno siga funcionando. 

Pero ¿te ha pasado descubrir que esos momentos difíciles también te enseñan a depender más de Dios? Él no espera a que te mejores para acercarse; Él se acerca porque estás herido. Y es que Dios viene al pecador, al cansado y al quebrantado por gracia, no por mérito. No es tu fuerza la que atrae a Dios; es Su compasión la que te sostiene. 

Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo? 

Por el Espíritu puedo vivir sin fingir fortaleza, descansando en que no tengo que esconder mi desánimo. Cuando mi ánimo se quiebra y mi corazón se cansa, Jesús resucitado se acerca de verdad, no para exigir, sino para salvar, sostener y levantarme. Puedo vivir sabiendo que Jesús resucitado me saca del desánimo y que está cerca precisamente cuando más lo necesito. 

Para reflexionar:
*¿Qué parte de tu corazón necesita hoy recordar que el Señor está cerca?
*¿A quién podrías animar con esta verdad?

Diaconisa Noemí Guerra

Oremos: Padre nuestro, gracias porque Tú estás cerca de los quebrantados de corazón y salvas a los de espíritu abatido; gracias porque en Jesús resucitado encontramos consuelo y fuerza cuando el ánimo se debilita. En el nombre de Jesús, amén. 

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