Devocional “Jesús resucitado te da vida abundante”

El texto para hoy lo encontramos en Juan capítulo 10 … versículo 10 … donde dice:
El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10). 

En Juan 9, Jesús había sanado a un hombre que nació ciego; un milagro hermoso. Pero, en vez de celebrar, los líderes religiosos del momento cuestionaron al hombre, lo presionaron, pusieron en duda su testimonio y finalmente lo expulsaron de la sinagoga. Esto significa que lo separan de la vida religiosa y social. ¡Qué triste! ¿No te parece? 

Pero, cuando Jesús se entera de que lo expulsaron, lo busca (Juan 9:35). Y, en respuesta a la manera en que trataron al hombre, Jesús declara que: algunos líderes son ladrones y salteadores, otros son asalariados, pero Él es el Buen Pastor que conoce a Sus ovejas y da la vida por ellas. 

Este detalle es clave: los malos líderes religiosos expulsan y lastiman; el Buen Pastor busca y da vida. Si algún líder te lastimó, recuerda que ellos también fallan; tu mirada no está puesta en ellos, sino en Jesús, el único Pastor que nunca hiere y siempre sana. Le pido a Dios que sane tu corazón. 

Y es que esa vida abundante que Jesús promete no es una vida sin problemas, con éxito material ni bienestar garantizado. La vida abundante es Cristo mismo entregándose a nosotros. Es estar unidos a Él por fe, recibir Su perdón real, Su gracia diaria, Su consuelo en la aflicción y Su presencia fiel que siempre nos acompaña. La vida abundante es vida eterna que comienza ahora. 

Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo? 

Por el Espíritu puedo vivir recibiendo la vida abundante de Cristo sabiendo que aun cuando otros hieren o fallan, Jesús resucitado sigue buscándome, uniéndome a Él y sosteniéndome con Su vida abundante. 

Para reflexionar:
*¿Qué parte de tu vida necesita recordar que tu abundancia está en Cristo, no en tus logros?
*¿Cómo has visto a Jesús darte vida aun en temporadas difíciles o confusas?

 

Diaconisa Noemí Guerra

Oremos: Padre nuestro, gracias porque Jesús vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia; gracias porque en Él tenemos una vida que nada puede destruir. En el nombre de Jesús, amén. 

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