Devocional “Cristo en 2 Crónicas: El Restaurador del templo y del culto verdadero”

Ciro, rey de Persia, declara lo siguiente: ‘El Señor, Dios de los cielos, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le construya un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá. Así que a cualquiera de ustedes que pertenezca al pueblo del Señor, que el Señor su Dios lo ayude, y váyase allá’ (2 Crónicas 36:23 DHH).

A veces la vida se siente como un templo destruido. Hay momentos en que todo lo que era seguro se cae, las paredes se agrietan y solo quedan ruinas. Yo pasé por un tiempo así. La prueba era tan fuerte que me sentía destruida y sin esperanza de volver a ser reconstruida. Era como estar en silencio en medio de los escombros. Pero en ese lugar, Dios me levantó. Me reconstruyó poco a poco, con su Palabra, su Iglesia y personas que me acompañaron.

Eso es justo lo que vemos en 2 Crónicas. El pueblo de Israel fue llevado al exilio y el templo —símbolo de la presencia de Dios— quedó en ruinas. Parecía el fin. Pero al final del libro, Dios mueve el corazón del rey Ciro para permitir el regreso y la reconstrucción. Era el comienzo de algo nuevo.

Aquí vemos a Cristo en 2 Crónicas. Él es el verdadero Templo, la presencia de Dios con nosotros. Su cuerpo fue “destruido” en la Cruz, pero en tres días se levantó, y en esa resurrección restauró nuestra comunión con el Padre. Hoy, por medio de su Palabra, el Bautismo y la Santa Cena, Cristo sigue restaurando vidas, corazones y familias.

Yo lo viví, y quizás tú también te sientes así hoy, derrumbado como ese templo. Pero el Restaurador del templo no ha terminado Su obra contigo.

Para reflexionar:
* ¿Qué parte de tu vida necesita ser restaurada por Cristo hoy?
* ¿Cómo te ayuda recordar que Dios fue fiel aun en medio del exilio y la ruina?

Diaconisa Noemí Guerra

Padre nuestro, gracias porque en Cristo restauraste el verdadero templo y nos devolviste Tu presencia. Renuévanos cada día por medio de Tu Palabra y Tus Sacramentos, y haz de nuestros corazones un lugar de adoración. En el nombre de Jesús. Amén.

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