Mensaje de Esperanza “Lloro, pero sé de quién soy”

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En los días en que la vida parece demasiado dura, nos unimos al profeta: «¿Por qué sigo sufriendo? ¿Por qué mis heridas duelen sin cesar? ¿Por qué no se curan? ¿Acaso no puedo confiar en ti? ¿Acaso eres como un arroyo que se seca en verano?» (Jeremías 15:18). No, la fuente no se ha secado. Dios, en Jesús, sigue amándonos. El propio profeta, antes de derramar su corazón ante el Creador, recuerda: «Oh Señor, Dios Todopoderoso, yo soy tuyo, y por eso tus palabras han llenado mi corazón de alegría y felicidad» (Jeremías 15:16).
En los días difíciles, recuerda que eres de Dios. Aunque vengan las lágrimas, seguirás en sus manos.

Lee Jeremías 15:15-21 en tu Biblia

Oración: Padre, lloro al pensar en lo dura que puede ser la vida. Pero me alegro y sigo adelante al recordar: ¡soy tuyo, Señor! En el nombre de Jesús. Amén.