Viviendo sin resentimiento

La fidelidad

El rencor es una carga silenciosa que corroe el alma. Aunque parece protegernos del dolor, en realidad nos encierra en una prisión emocional y espiritual. Dios no nos creó para vivir atrapados en resentimientos, sino para ser libres por medio del perdón. Cuando guardamos resentimientos, abrimos la puerta a la amargura y nos alejamos de Dios. La Carta a los Hebreos 12 dice:

“…Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos”. Hebreos 12:15b NTV

Perdonar no es olvidar el daño, sino soltar la carga. El rencor esclaviza, pero el perdón libera. No vivas atrapado en lo nefasto del resentimiento. Entrégaselo a Dios y permite que Su amor sane lo profundo de tu corazón. En Cristo siempre hay una salida hacia la libertad.

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