Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? (Juan 11:25–26).
Leí una vez que alguien escribió en una lápida: “Aquí termina mi historia”. Pero que años más tarde, un familiar regresó al cementerio y añadió debajo: “No. Solo comenzó un nuevo capítulo”.
Lo que escribió ese familiar en esa segunda línea transformó por completo el mensaje. Lo que parecía que había terminado, se convirtió en esperanza.
Debido al pecado que llegó al mundo, llegaron también el dolor y la muerte. Lamentablemente esa es la realidad para todo ser humano. Todos moriremos “porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23a). Hoy las palabras pronunciadas por Jesús ante la realidad de la muerte de su amigo Lázaro, son palabras de esperanza; no solo para Su amigo sino para todos nosotros. Él nos revela algo muy real y poderoso: que Él es la vida misma. ¡Y eso nos ofrece consuelo y una promesa que lo transforma todo!
¿Crees esto? no es cualquier pregunta. Sino que es la invitación de la Cuaresma a ver a la muerte no como el punto final, sino como la entrada a los brazos de Dios. Porque para los que creen con fe, la tumba no es el final. Allí “no termina tu historia”, sino que comienza un nuevo capítulo, el de la vida eterna con Él.
Para reflexionar
• ¿Qué significa para ti que Jesús sea la vida, incluso cuando todo a tu alrededor está muriendo?
• ¿Estás viviendo como alguien que ya tiene esperanza eterna, o como alguien atrapado por el miedo?
Rev. David Blas
Señor Jesús, ayúdame a comprender que en Ti la vida no termina en la muerte. Aumenta mi fe para vivir confiando en Tu promesa, aun cuando no entienda el camino. En el nombre de Jesús. Amén.


