Cuaresma- “No vine a juzgarte, Parce”

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Juan 3:17).

La Cuaresma es un tiempo para detenernos y reconocer nuestro pecado. No es un momento para escondernos, sino para reflexionar y enfrentarnos a nuestra realidad interior. Al ver nuestras faltas y sus consecuencias, puede surgir el temor. Es allí cuando necesitamos un “parcero”. 

Desde joven aprendí esta palabra tan común en Colombia. Parcero es un amigo íntimo, alguien que está contigo en las buenas y en las malas. 

Julián era un joven que se sentía derrotado. Su autoestima siempre estaba por el suelo. Había fallado tantas veces que ya no tenía esperanza. Ver su pecado era aterrador. Un día, al pasar frente a una iglesia, se detuvo a pensar: “¿Será que ya no tengo remedio? ¿Habré fallado tanto que ni Dios me ama por lo que he hecho?” Mientras estaba allí, el portero de la iglesia se le acercó y le preguntó: ¿Qué te pasa, Julián? Él respondió: Creo que ya no tengo remedio. Siento que crucé una línea sin retorno. Entonces, el portero le dijo: Parce, ¿sabes qué dice Juan 3:17? Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para salvarlo. ¡Jesús no vino a señalarte, sino a rescatarte, mijo! Julián se quedó en silencio. Era como si Jesús mismo le dijera: “No vine a juzgarte, parce”. Y comprendió que no estaba solo. Por amor, Dios nos cubre con el sacrificio de Su Hijo, y por medio de Él nos regala Su presencia en nuestras vidas. 

Esa noche, por primera vez en mucho tiempo, Julián oró: “Jesús, si no viniste a juzgarme, ayúdame a creer que aún me amas”.

Para Reflexionar:
• ¿Qué culpas estarías dispuesto a poner en las manos de Jesucristo durante esta Cuaresma?
• ¿Cómo cambiaría tu vida si vivieras confiado en la gracia de Dios y no en el juicio?
 

Rev. Mauricio Franco

 

Señor Jesús, gracias por no venir a condenarme, sino a salvarme. Ayúdame a recibir Tu amor sin miedo. Amén.

Leave a comment