En otro tiempo, ustedes eran oscuridad; pero ahora son luz en el Señor. Por tanto, vivan como hijos de luz (Efesios 5:8).
Diariamente somos tentados a hacer muchas cosas en la oscuridad, y a veces dañamos nuestras relaciones humanas, nuestro trato con los demás, y la forma en que convivimos con nuestra familia, los amigos, y el vecindario. También está la tentación de la falta de honestidad en los negocios, el afán por el dinero, no cobrar lo justo, no pagar o devolver lo que corresponde, etc. Estos son algunos casos de cómo es nuestra vida y con ello podemos comparar si vivimos o no como hijos de la luz.
Por la fe sabemos que esa luz no es propia, sino que es el reflejo de la luz de Dios, que nos viene a través del Bautismo. Pues es en el Bautismo donde se da el paso de la oscuridad hacia la luz. Somos luz del mundo a partir de la luz de la vida, que es Jesucristo. En la Cruz, el Señor atravesó la oscuridad de la muerte, para que brillara en nosotros la luz de la vida eterna.
Para Reflexionar:
• ¿Qué acciones en tu vida podrían cambiar en estas semanas para que tu andar pase de la oscuridad a la luz?
Rev. Laercio Knaak Roloff
Amado Dios, en un mundo con tanta tentación y oscuridad, ilumínanos con Tu luz y haznos brillar como Tus instrumentos que viven bajo esta luz, y que alumbran a otros con Tu amor. Amén.


