En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David; Repararé sus brechas, Levantaré sus ruinas y lo reedificaré como en el tiempo pasado (Amós 9:11 NBLA).
Amós habla de injusticia, de abuso, de una fe de apariencia, de un pueblo que seguía con rituales religiosos mientras ignoraba al débil. Todo parecía funcionar bien por fuera, pero por dentro estaba colapsando. Y Dios les dice sin rodeos: así no pueden seguir. El juicio viene. El reino se cae.
¿Te ha pasado que, después de una mala decisión, te preguntas si ya dañaste lo que Dios estaba haciendo en tu vida? ¿Has sentido que un error tuyo echó a perder el plan de Dios contigo? ¿Conoces esa sensación de volver a empezar con Dios… otra vez, confiando en Su gracia?
El “tabernáculo caído de David” no es solo un problema político o histórico. Es la imagen de algo completamente derrumbado, destruido, sin posibilidad de arreglo humano. Su restauración depende de la acción soberana de Dios. Y aquí vemos a Cristo en Amós: el que restaura el tabernáculo caído de David con Su Cruz y resurrección.
Quizá has sentido que tu propia vida o la de alguien a quien amas es la imagen de algo completamente derrumbado, destruido, sin posibilidad de arreglo humano. Si es así, recuerda que la restauración depende de la acción soberana de Dios. Que el mismo Dios de Amós, el que restaura el tabernáculo caído de David, también nos restaura hoy con Su Cruz y resurrección.
Vivir este texto hoy no es vivir con miedo a equivocarte, sino desde una realidad ya levantada. Cuando algo no sale bien, no huyes ni te aíslas. Confiesas, recibes perdón y sigues caminando. No porque todo esté perfecto, sino porque el reino que te sostiene no se cae contigo.
Para reflexionar:
* ¿Cómo te da descanso saber que no todo se derrumba cuando fallas?
* ¿Qué cambia hoy al vivir desde una restauración que Dios ya comenzó?
Diaconisa Noemí Guerra
Oremos:Padre nuestro, gracias porque Tú levantas lo que estaba caído y no nos sueltas cuando fallamos. Gracias porque en Cristo has restaurado Tu reino y nos das un lugar seguro en él. En el nombre de Jesús, amén.


