Este es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo (Jeremías 31:33 CST).
Leí que el primer trasplante de corazón humano se realizó en 1967. En ese punto, el paciente no necesitaba terapia ni ejercicios para fortalecer el corazón viejo. Necesitaba uno nuevo o moriría.
En el versículo de hoy Jeremías reconoce que el pecado no es solo desobediencia externa, sino una corrupción del corazón humano. ¡Guau! Escúchalo de nuevo: el pecado no es solo desobediencia externa, sino una corrupción de tu corazón. Por eso Dios nos promete una relación completamente nueva. Y la acción es totalmente de Él: “Yo pondré… Yo escribiré… Yo seré…”. El sujeto del verbo es Dios, no nosotros. ¡Nos ha hecho un trasplante de corazón!
Esto no significa que ahora podemos llegar a obedecer perfectamente, sino que Dios crea fe y una nueva disposición interior por medio de Su Palabra y Espíritu. Y coloca la ley en su función correcta: ya no como medio de salvación, sino como fruto de una relación restaurada, de un corazón nuevo.
Aquí vemos a Jesús en Jeremías. Jesús es el Mediador de ese nuevo pacto. Él cumplió la Ley por ti, cargó el juicio por ti y derramó Su sangre para darte vida nueva. En Él, Dios te dice hoy: “Yo seré tu Dios”.
Qué buena noticia, ¡Dios mismo crea una relación nueva y viva con Su pueblo por gracia, escribiendo Su voluntad en nuestro corazón mediante Cristo!
Para reflexionar:
* ¿Conoces a alguien que ha recibido algún tipo de trasplante de órgano? ¿Cómo fue su vida después?
* ¿Cómo te anima vivir hoy sabiendo que Cristo sostiene ese nuevo pacto aun cuando fallas?
Diaconisa Noemí Guerra
Oremos: Padre nuestro, gracias porque en Cristo hiciste un nuevo pacto con nosotros, nos diste un trasplante de corazón. Gracias porque pusiste Tu ley en nuestra mente y la escribiste en nuestro corazón. Gracias porque Tú eres nuestro Dios y nosotros somos Tu pueblo, no por lo que hacemos, sino por lo que Jesús hizo por nosotros. En su nombre, amén.


