Alégrate mucho, hija de Sión; Da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí, tu Rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna (Zacarías 9:9 JVC).
No sé si te pasa lo mismo, pero a veces oro con una respuesta específica en mente. Casi que le doy a Dios el guion completo: cómo debe resolverlo, cuándo y de qué manera. Y grandes sorpresas me he llevado cuando Dios responde… pero no como yo esperaba.
Zacarías le habla a un pueblo que había regresado del exilio. Estaban débiles, rodeados de potencias más fuertes, esperando seguridad y estabilidad. Cuando Dios promete un Rey, cualquiera habría imaginado un guerrero imponente. Pero el versículo dice algo distinto: dice que es justo y salvador, humilde, montado en un asno.
El asno es símbolo de paz. Los reyes montaban caballos cuando iban a la guerra, pero un asno cuando venían en son de paz. Dios estaba diciendo: el Rey que viene no trae destrucción, trae salvación. No impone por fuerza, rescata por gracia.
Este Rey es Cristo. Aquí vemos a Cristo en Zacarías: El Rey humilde montado en un asno. Mateo 21 nos muestra a Jesús entrando a Jerusalén exactamente así. Él cumple esta promesa.
Así es Su reino. Él reina primero en ti, por medio de Su Palabra y Sus Sacramentos. Y cuando fallas en confiar, cuando te frustras porque no responde como tú querías, Él no se baja del asno. Él sigue siendo tu Rey.
Dios no siempre me responde como yo lo imagino, no siempre en el tiempo que prefiero, pero siempre como el Rey humilde y salvador que sabe exactamente lo que necesito. Su respuesta es siempre mejor que mi guion.
Para reflexionar:
* ¿Cómo cambia tu confianza saber que Cristo reina con humildad y gracia, no con imposición?
* ¿Qué significa para ti recibir hoy a Jesús como el Rey que viene a salvarte?
Diaconisa Noemí Guerra
Oremos: Padre nuestro, gracias porque nuestro Rey viene a nosotros justo y salvador, humilde y lleno de gracia. Gracias porque en Cristo cumples Tus promesas, aun cuando no entendemos Tus caminos. Danos fe para confiar en Tu forma de obrar. En el nombre de Jesús, amén.


