“Mandó entonces a la gente que se recostara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo los bendijo, los partió, y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud” (Mateo 14:19).
Este domingo es el Décimo Domingo después de Pentecostés y recordamos que Cristo Jesús, el Pan vivo que descendió del cielo, alimenta a los hijos de Dios con Su gracia abundante, con lo que realmente da vida.
¿Te has sentido con mucha hambre… pero no precisamente de comida? Hambre de descanso, de dirección, de paz. ¿Has sentido que haces muchas cosas, que consumes mucha información, pero aun así algo por dentro sigue vacío, sigue con hambre?
Así estaba la multitud en Mateo 14. Habían seguido a Jesús. Estaban en un lugar desierto. Tenían hambre física y espiritual. Y Jesús tuvo compasión. Él ve la necesidad y actúa.
El texto describe cuatro verbos: tomó, bendijo, partió y dio. Son los mismos que más adelante aparecen en la institución de la Cena del Señor. Jesús no solo multiplica alimento; Él revela quién es. Es una señal concreta de que Cristo es el Pan vivo que alimenta verdaderamente a Su pueblo, sosteniendo a Su Iglesia por medio de Su Palabra y de los medios de gracia.
Así que, frente a Dios, no venimos a impresionar ni a demostrar capacidad. Venimos con manos vacías.
Frente al mundo, vivimos como personas saciadas, no desesperadas. Servimos desde la abundancia de lo que hemos recibido.
Así que la próxima vez que te encuentres con hambre —y no precisamente de comida, sino de descanso, de dirección, de paz— cuando sientas que haces mucho y aun así algo por dentro sigue vacío, recuerda esto: no estás llamado a llenarte solo. Ven a Cristo. Él ve tu necesidad, tiene compasión y sigue dando. Y Él nos alimenta con lo que realmente da vida.
Para reflexionar:
*¿En qué área de tu vida te sientes con “poco pan” esta semana?
* ¿Qué significa para ti vivir como alguien que ya ha sido saciado por la gracia de Cristo?
Diaconisa Noemí Guerra
Oremos: Señor Jesús, gracias porque ves mi necesidad antes de que yo la entienda y sacias mi hambre en abundancia. Amén.


