El texto para hoy lo encontramos en 2 Tesalonicenses capítulo 3 … versículo 3 … donde dice:
Pero el Señor es fiel y Él los fortalecerá a ustedes y los protegerá del maligno (2 Tesalonicenses 3:3 NBLA).
Cuando Pablo escribió esto a la iglesia de Tesalónica, había personas que se oponían al Evangelio, falsos maestros que distorsionaban la enseñanza, presión social por seguir a Cristo y rumores que inquietaban a la comunidad (2 Tesalonicenses 2:2). Además, algunos creyentes estaban siendo perseguidos por su fe (1:4), y otros se desanimaban al ver tanta confusión a su alrededor. Pablo no les dice que esa aflicción desaparecerá ni que el camino se enderezará de inmediato. En vez de eso, dirige su mirada a algo más firme: “El Señor es fiel”. Dios mismo los fortalecerá y los guardará del maligno. Su protección no dependía de la resistencia del creyente, sino de la fidelidad del Cristo resucitado que sostiene a Su Iglesia.
¿Te ha pasado enfrentar momentos donde el mal parece más cercano que el bien? Dios no promete una vida sin aflicción, pero sí promete que no estás a merced del enemigo. La victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado se vuelve tu refugio. Jesús resucitado no retrocede ante el mal. Él te sostiene, te guarda y te fortalece, cuidando tu fe cuando tú no encuentras cómo hacerlo.
En Juan 16:33, Jesús dice: “En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo”. Y en Salmo 121:7 se nos asegura: “El Señor te guardará de todo mal; él guardará tu vida”. Esto no significa ausencia de dolor, sino presencia de Cristo en medio de él.
Jesús resucitado te guarda del mal no eliminando cada lucha, sino sosteniéndote con Su fidelidad en medio de ellas.
Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo?
Por el Espíritu puedo vivir sin miedo, aun en medio de la aflicción, sabiendo que Jesús resucitado me guarda del mal.
Para reflexionar:
*¿En qué área de tu vida necesitas recordar hoy que el Señor es fiel?
*¿A quién puedes recordar hoy que Dios fortalece y guarda, aun en medio de la aflicción?
Diaconisa Noemí Guerra
Oremos: Padre nuestro, gracias porque Tú eres fiel; gracias porque en Jesús resucitado nos fortaleces y nos guardas del maligno aun cuando la vida trae aflicción. En el nombre de Jesús, amén.


