Devocional “Jesús resucitado te perdona cada día”

El texto para hoy lo encontramos en 1 Juan capítulo 1 … versículo 9 … donde dice:
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9). 

La iglesia a la que Juan le está escribiendo luchaba con dos extremos: unos negaban su pecado, como si no necesitaran perdón; otros cargaban culpas pesadas, sintiendo que Dios ya no querría perdonarlos. Juan corrige los dos errores: el perdón no se basa en lo que nosotros hacemos o dejamos de hacer, sino en la fidelidad de Dios. No depende de tu capacidad para “ser mejor”, sino de la obra perfecta de Cristo, que murió y resucitó para que el perdón sea una realidad diaria para ti y para mí. 

Y esto no significa que dejemos de confesar o de luchar contra el pecado. No es que la gracia elimina el arrepentimiento. Al contrario, la gracia es lo que lo hace posible. El arrepentimiento tiene dos partes: reconocer el pecado y recibir la gracia. Y esa gracia nunca queda estéril. El mismo Espíritu Santo, que nos llama por el Evangelio y nos une a Cristo, es quien nos santifica, y renueva nuestro corazón, produciendo en nosotros nuevos frutos. Por eso sí buscamos vivir de manera más fiel, pero no para conservar el perdón o ganarlo, sino porque ya hemos sido perdonados. 

Y aclaremos, confesar tampoco es presentar tus méritos ante Dios, ni demostrar que “aprendiste la lección”. Confesar es abrir las manos para recibir lo que Cristo ganó para ti. Dios te perdona no porque tú eres fiel, sino porque Él es fiel y justo. Él ya puso tu pecado sobre Jesús (Isaías 53:6). Él ya lo removió “tan lejos como el oriente del occidente” (Salmo 103:12). Él ya pagó la deuda. Por eso puede perdonarnos cada día. 

Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo? 

Vivo sin huir ni esconderme cuando fallo, sino volviendo una y otra vez a Aquel que es fiel. Capacitados por el Espíritu, podemos vivir confesando con confianza, sabiendo que Jesús resucitado no se cansa de perdonar y que, cada día, Él mismo nos limpia, nos renueva y nos sostiene con Su gracia segura. 

Para reflexionar:
*¿En qué área de tu vida necesitas recordar que el perdón de Cristo es diario y seguro?
*¿Cómo cambia tu corazón saber que Él permanece fiel incluso cuando tú fallas?

 

Diaconisa Noemí Guerra

Oremos: Padre nuestro, gracias porque si confesamos nuestros pecados, Tú eres fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. En el nombre de Jesús, amén.

Leave a comment