Jesús supo que […] habían expulsado [al ciego que él había sanado], así que cuando lo halló le dijo: «¿Crees tú en el Hijo de Dios?» Él le respondió: «Señor, ¿y quién es, para que crea en él?» Jesús le dijo: «Pues ya lo has visto, y es el que habla contigo.» Y él dijo: «Creo, Señor.» Y lo adoró (Juan 9:35-38).
Es importante saber quién es el que nos hace bien. Con estas palabras podemos resumir la historia del ciego de nacimiento a quién Jesús curó milagrosamente. Con los ojos untados con barro, el ciego fue llevado al estanque para poder lavarse. Habiendo hecho esto, recobró la vista, y pudo ver por primera vez la tierra que pisaba, la ropa que llevaba, sus manos, las personas que lo acompañaban, los árboles, y el agua con la cual se lavó. Pero no había visto todavía a aquel que había hecho el milagro.
En esta historia están también los ciegos espirituales, los guías religiosos que en un simple acto de malicia e ignorancia expulsaron al recién sanado de la sinagoga. Esto significaba la exclusión social para este pobre hombre. Sabiendo lo que sucedía, Jesús se encuentra con él y le pregunta: «¿Crees tú en el Hijo de Dios?» Él le respondió: «Señor, ¿y quién es, para que crea en él?» Jesús le dijo: «Pues ya lo has visto, y es el que habla contigo.» Y él dijo: «Creo, Señor.» Y lo adoró. Finalmente, este hombre pudo ver a quien le había hecho tanto bien.
¿Has visto a Jesús, estimado amigo? ¿Reconoces en él al que te hace bien? Ver a Jesús es la experiencia más maravillosa de la vida, porque él es quien con sus manos santas nos limpia del barro de nuestro pecado, y aunque nos excluyan de la sociedad, Cristo nos incluye entre sus amados para toda la eternidad. En el Bautismo, en su Palabra, y en la Santa Cena puedes verlo. Él te abre los ojos.
Para Reflexionar:
• ¿En qué situaciones o momentos de tu vida Jesús te ha hecho bien?
• ¿Qué puedes hacer hoy para ayudar a otra persona a ver a Jesús?
Rev. Héctor Hoppe
Padre, abre nuestros ojos para que podamos ver a Cristo y a sus muchas bendiciones. Amén.


