Cuaresma- “Su amor es más grande”

«¡Dichoso aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos! ¡Dichoso aquél a quien el Señor no culpa de pecado!» (Romanos 4:7b-8).

“La regué”, dicen en México. “Me mandé una macana” en Argentina. “Metí las de caminar” en El Salvador y Honduras. “Hice una burrada” en República Dominicana. “Me mandé un cacho” en Venezuela. “La embarré” en Colombia. Y en Panamá, decimos: “Metí la pata”. No importa cómo lo digas, todos sabemos lo que se siente haber fallado. La Cuaresma es un tiempo especial para reconocer nuestros pecados con humildad, y volvernos a Dios con un corazón arrepentido.

Recuerdo que cuando era adolescente metí la pata. No me acuerdo qué hice, pero recuerdo que me sentía mal, avergonzada. Justo en ese momento, mi papá llamó a la casa y contesté yo. Pensé que estaría muy, muy molesto. Pero me sorprendió con estas palabras: “Lo que hiciste no estuvo bien, pero mi amor es más grande que cualquiera de tus errores”. Sentí alivio, perdón, amor verdadero.

En la lectura de hoy, Pablo habla de esa clase de perdón que no depende de nuestro esfuerzo. Usa a Abrahán como ejemplo: fue declarado justo antes de la circuncisión. Y cita el Salmo 32, donde David celebra que Dios no lo culpa de pecado, aunque había caído profundamente. Es perdón basado en amor. Su amor es siempre más grande.

Eso es justificación. Es amor más grande que nuestros pecados. Dios declara justos a pecadores como tú y yo por gracia, únicamente por los méritos de Cristo. Jesús vivió sin pecado y murió por los que tú cometiste, y resucitó para darte vida.

Así que, cuando reconoces que metiste la pata, acuérdate: Su amor es más grande.

Para Reflexionar:
* ¿Qué te gustaría dejar a los pies de la Cruz en esta Cuaresma?
* ¿Qué significa para ti que Su amor es más grande que tus pecados?
 

Diaconisa Noemí Guerra

 

Padre nuestro, gracias porque nos declaras bienaventurados, y por Cristo no nos culpas de pecado. Amén.

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